Barcelona, España. Y por fin, hasta siempre amigos.

noviembre 10th, 2011

Hola a todos!

Hace ya tres meses que llegamos a casa y no me había decidido a escribir el último post de despedida hasta ahora. Tal vez es porque no quería cerrar la etapa y el blog es lo único que aún seguía en el viaje, o tal vez no sabíamos si hacer las maletas y lanzarnos de nuevo a la aventura. El caso, es que me daba mucha pena escribir estas líneas, pues  de algún modo significa que esta experiencia ha terminado.

No os vamos a dar datos ahora de cuantos kilómetros hemos recorrido, cuantos vuelos, autobuses o furgonetas hemos cogido, o cuanto hemos gastado en total etc… primero porque tampoco somos muy ordenados y recuperar esa información nos costaría Dios y ayuda y segundo, porque lo que queremos compartir es distinto.

Buff, por dónde empezar… Qué queremos compartir realmente? Por un lado la felicidad que hemos sentido haciendo realidad este sueño, aunque ahora sea todo reciente, hemos experimentado sensaciones que ni sabíamos que existían, sobretodo buenas pero también malas, esas son las que muchas veces te hacen crecer como persona, pues no todo ha sido fácil.

Si miramos atrás creo que la imagen que teníamos de este viaje era estar tirados en una hamaca en Tailandia leyendo un libro con música relajante de fondo( como siempre digo, ojalá mi vida tuviera banda sonora), o comiendo en un restaurante con palillos haciéndonos fotos. Y no ha sido así, ha sido un millón de veces mejor. Hemos llegado a nuestro límite, tanto personal como en pareja, y eso en ambos casos nos ha hecho más completos a nuestro entender.

Otra cosa que queremos compartir es el agradecimiento. Este post no tendría sentido sin lo más importante, nuestros amigos y familia, los que hemos conocido en el camino como Luis y Michelle, Meli y Tito, Paulo…,  y los que nos habéis seguido y apoyado en todo momento, , Ignacio, Hugo, Fede, mamas, papás y hermanos… y tantísimos otros! También, y no menos importante, a nuestros inspiradores, Robert y Úrsula, Belén y Pedro, Pablo y Helena, Marc i Mireia, Dídac…. A todos vosotros, muchas gracias!!! Nos habéis hecho creer en la felicidad tal como la entendemos, ese fue el reto el día que nos casamos.

Como no puedo mejorar frases que ya se han hecho y no me gusta copiarlas, citaré a Miguel, de Me largo de viaje:

“También estoy orgulloso porque he conseguido cumplir un sueño, y lo hago regresando junto a Álvaro”

Pues eso es exactamente lo que siento, he perseguido mis sueños sin pensar en las consecuencias y he tenido la suerte de hacerlo junto a Claudia, mi mujer, mi compañera y sobretodo mi mejor amiga en esta maravilla de vida que estamos teniendo.

Dicho esto, Sólo me queda una cosa más, a los que hayáis leído este blog y penséis en hacer algo parecido, no lo dudéis. Estoy convencido de que cualquier sacrificio en dinero o seguridad os va a compensar al menos por mil, pues a mi me ha compensado por un millón.  Pongo un fragmento que escribí hace un par de días a Xavi y Txell, salen ya a dar la vuelta al mundo, creo que expresa muy bien lo que siento:

Aprovechad cada momento, sentid cada olor, disfrutad cada sonido y sabor. Reid cuanto podáis, y si lo sentís, también llorad, vivid al máximo esta aventura;.Pues de verdad es una vez en la vida. No sólo por la oportunidad de hacer este viaje, si no por lo que sentís en este momento. Nunca más sentiréis ese nudo en el estómago, nunca más tendréis esta incertidumbre aunque lo hagáis mil veces más, y sobretodo, nunca más os conoceréis el uno al otro como en este viaje.

En fin, gracias a todos los que habéis leído este blog, lo hemos hecho desde el cariño y sin ninguna pretensión más que explicaros como transcurre la vida de dos mochileros novatos moviéndose alrededor del mundo…. Esperamos que hayáis disfrutado y prometemos escribir de vez en cuando cositas menos trascendentales. Estamos a vuestra disposición para cualquier duda, comentario o lo que se os ocurra.

Por nuestra parte seguiremos con nuestras vidas, nos quedan grandes aventuras todavía.

Hasta siempre,

Moncho y Claudia.

Medellín, Cali, el eje cafetero, la costa pacífica y Bogotá. Colombia. Un país de contrastes

agosto 2nd, 2011

Nuestros últimos días del viaje los hemos pasado viajando por el oeste colombiano. Desde nuestra última parada en Capurganá decidimos adentrarnos en el eje cafetero haciendo parada previa en Medellín. No sé si fue su gente o que se parece más a casa, pero estuvimos muy a gusto allí. Una vez más, no nos dedicamos a turistear y ver monumentos contrareloj, sino que preferimos estar 3 días tranquilos paseando por el barrio del hostal y haciendo vida normal. Se ve un contraste bestial con el caribe, una ciudad que poco tiene que envidiar a Europa la verdad, mucho mñas segura de lo que pensábamos y donde se jactan de ser los más modernos del país y casi de latino América. Aun así no es plan de investigar los barrios suburbiales por la noche.

Sin más que hacer nos fuimos hacia Salento, en pleno eje cafetero. Es un pueblo de ensueño, no es muy turístico pero tiene hostales muy agradables, cafeterías encantadora y la atmósfera de pueblo rural en medio de montañas. Se pueden hacer cosas pero la gente no te avasalla, en fin, que fue una delicia. Desde allí fuimos a ver el maravilloso valle del Cocora en una excursión que casi me deja sin aliento. Es un rain forest (como dicen los gringuitos)  que viene a ser como un bosque selvático, es muuuuy distinto a casa y menos conocido que la jungla en sí, pero a la vez es muy especial, lleno de vegetación espesa que contrasta con árboles altísimos y unas palmas de unos 30 metros espectaculares.

Por supuesto y por recomendación de un montón de amigos fuimos a ver al famoso aunque sencillo “Don Elías”, un señor dedicado al cultivo del café que hace visitas en su finca. Fue un gustazo pasar el día con él hablando de su trabajo y como llegó a ser quien es, esa paz interior no se consigue fácilmente. En Salento también jugamos al Tejo, una especie de petanca local consistente en tirar unas pastillas de hierro a una diana de barro con petardos en medio, ya os podréis imaginar cual es la gracia y como se consiguen puntos… digamos que a Claudia se le dio mejor el surf pero nos divertimos mucho. Como siempre la gente, excepcional.

Pasamos por Cali a la que volveríamos días más tarde para ir a la costa Pacífica. Como colofón del viaje contratamos una expedición de buceo a la isla Gorgona, que prometía ser espectacular.Fueron 5 días en el barco buceando y visitando la isla. Algo desde luego diferente a lo que habíamos estado haciendo. El buceo impresionante, peces enormes, meros, tiburones de punta plateada, tortugas gigantes de tres en tres, incluso un tiburón ballena de 8 metros que claudia se perdió porque le dio pereza hacer la última inmersión, todo eso aderezado con corrientes fortísimas, total, muy diferente de lo visto hasta ahora. La isla en sí misma ya merecía un viaje. Viene a ser el Alcatraz de Colombia, pues fue una prisión hasta mediados de los 80 donde a los presos les hacían todo tipo de perrerías.

Al ser clausurada se convirtió en parque natural, y la verdad es que es pura jungla, parecía la isla de “Lost”. Por supuesto lleno de animales rarísimos. Al estar en el pacífico coincidimos con la temporada de cría de ballenas, y esta vez sí las vimos cerquísima! Incluso en las inmersiones nocturnas se podían oir, era brutal.

De vuelta a Cali pudimos disfrutar de unos días tranquilísimos en el barrio de San Antonio, nos hicimos mucho con la gente del hostal y estuvimos muy cómodos. La ciudad apunta maneras y se percibe bastante que es una ciudad de tendencias, y además hay verdadera pasión por la salsa. Lamentablemente eso nos lo perdimos, así que no podemos valorar.

Los últimos días del viaje los pasamos en Bogotá. Es una ciudad bonita de día y horrible de noche. El centro vale la pena visitarlo pero la verdad es que no nos encantó. También influiría que en pocos días estábamos en casa y teníamos ganas de llegar. Como decía nuestro amigo Dídac en su blog:  “ …és una ciutat que no m’agradat gens però la realitat és que tinc moltes ganes de tornar a casa”.

En el próximo y tal vez último post os comentamos como ha ido la vuelta, aunque la mayoría ya lo sabéis!

Un abrazo a todos!

M&C

Cartagena y la costa atlántica, Colombia. Bienvenidos al Caribe

julio 11th, 2011

La cosa ya se está acabando y llegamos a nuestro último destino, Colombia. Después de una breve estancia en Bogotá con un frío tremendo, nos fuimos al calor del Caribe. Nuestra idea era poder colaborar un tiempo con una organización sin ánimo de lucro y nuestros amigos Uschi y Robert nos lo pusieron bien fácil dándonos todo tipo de contactos. Total, que en dos días ya habíamos contactado con la Fundación Amanecer y nos pusimos manos a la obra. Nos alquilamos un apartamento en el centro de Cartagena y empezamos a llevar una vida rutinaria por primera vez desde hacia mucho tiempo.

La ciudad amurallada de Cartagena es una maravilla, la ciudad colonial más bonita que hemos visto. Está muy cuidada, hay colores y plantas por todas partes y el clima caribeño le da un sabor muy especial. La Fundación Amanecer se dedica a básicamente a ayudar a personas con pocos recursos a encontrar una salida laboral y tener una vida digna. Cartagena a parte del centro turístico que es lo que todo el mundo visita, es una cuidad de 2 millones de habitantes. Si a eso le sumas que es la cuidad con más desplazados de todo el país debido a la guerrilla, encuentras una cuidad con grandes desigualdades sociales.

Claudia se dedicó sobretodo a hacer formaciones sobre búsqueda de trabajo y elaborar material de trabajo para los técnicos. A Moncho le tocó rememorar grandes momentos con el Excel analizando datos estadísticos y también hizo un par de formaciones de ventas y contabilidad, para personas beneficiadas de microcréditos. Nuestro día a día era el propio de cualquier oficina, con las bromitas de Eudes por la mañana, la energía de Marcela, la sonrisa de la Dra. Nieves, nuestro café de la mañana en el “bar de la esquina” (ver foto) y toda la gente en general que era encantadora.  Moncho se ponía de mala leche cuando no funciona Internet  y claudia iba de culo por encontrar un ordenador disponible y acabar el trabajo que había prometido. El tiempo se nos pasó volando. Siempre había mil cosas que hacer y nos trataron fenomenal. Nos sentimos parte del equipo de trabajo y los usuarios y usuarias eran gente muy agradecida y entrañable.  Hemos tenido una vivencia nueva en el viaje, pero sobretodo hemos tenido la suerte de aprender muchas cosas con ellos.  El último día fue muy emotivo, nos sorprendieron con un almuerzo riquísimo y nos hicieron un regalo precioso. Muchas gracias a todos por habernos dejado formar parte de vuestra familia.

Los fines de semana aprovechamos para conocer otras partes de la costa caribeña.  Nos encantó el Parque nacional del Tayrona. Impresiona la jungla a dos metros del mar. Pudimos descubrir la fuerza de la naturaleza una tarde de lluvia cruzando un pequeño riachuelo que se convirtió en un torrente incontrolable. Casi nos quedamos aislados, fue un momento de tensión cuando Claudia habiendo cruzado, empezó a gritarme que cruzara cuanto antes o me quedaría allí hasta el día siguiente. Conseguí cruzar agarrándome a los troncos que flotaban y la mano de Claudia.

Otro fin de semana fuimos a Playa Blanca, en la Isla Barú. Una playa paradisíaca a una hora de Cartagena. Si bien parece bastante turística, te alejas doscientos metros y te encuentras casi solo. Eso sí, quien ha dicho que en el paraíso habían duchas o electricidad?.

Cuando acabamos el voluntariado, nos sentimos como de vacaciones. Nos fuimos volando a Capurganá. Según decían, el auténtico Caribe. Estuvimos una semana buceando, haciendo excursiones e incluso, pusimos un pie en Panamá, en la playa de La Miel. Pero que queréis que os digamos, después de haber vito todas las playas del sudeste asiático, nos parecieron bonito pero no súper especial.  El Caribe colombiano ha resultado ser muy diferente a todo lo que conocíamos y realmente se percibe otro ritmo.  Hemos podido profundizar más que en otros lugares y probablemente por eso lo recordaremos con un cariño especial. Moncho no puede decir lo mismo del vallenato, una música que nunca olvidará.

En el próximo post os contamos nuestra experiencia en la parte occidental del país, nuestra última etapa del viaje.

Besos a todos.

De Fortaleza a Sao Luis y Sao Paulo, Brasil. A rota das emoções

julio 7th, 2011

Los días seguían tranquilos por la costa del nordeste de Brasil.  Después de Canoa Quebrada seguimos como siempre hacia el norte y llegamos a Fortaleza. No queríamos quedarnos allí, pues después de Natal nos dimos cuenta de que las ciudades en la costa son muy turísticas, llenas de edificios altos y sin encanto. Así pues decidimos seguir la ruta hacia Paracurú, una hora al norte de Fortaleza. Es un pueblo, parecido a ciudad de provincia.

Como no nos llamó mucho la atención nos quedamos una noche y continuamos el camino. Al día siguiente, pretendíamos llegar a Lagoinhas. Inocentes de nosotros pensábamos que había un transporte directo o al menos una carretera directa por la costa. Pero no fue así. Creo que cogimos el peor bus de nuestro viaje. Tardamos dos horas y media en recorrer unos 50 Km. Y no era por el tráfico ni  nada de eso. Simplemente paraba en cada casa que había por el camino de carros que unía los pueblos. Moncho estaba desesperado. Cuando llegamos al primer pueblo con terminal de buses nos bajamos y cogimos otro bus, cualquiera que nos llevara a la costa de nuevo.

Así fue como paramos en Fleixeiras. Una maravilla. Para nosotros, la esencia de la costa del nordeste. Sin mucho turismo, lo justo. Playa perfecta. Gente encantadora. Restaurantes y hospedajes con mucho encanto y precio razonable. Un sitio maravilloso donde estuvimos unos días muy a gusto. Comimos, bebimos, descansamos, todo eso que a uno le gusta hacer cuando esta en la playa. Cuando quisimos movernos hacia Jericoacoara nos dimos cuenta otra vez de la carencia de infraestructura que hay en esa zona. Por lo visto lo mejor era retroceder 200km hasta Fortaleza y de allí coger un bus directo a Jeri. Pero no queríamos retroceder. Conocimos a Paulo, un bugueiro de Fleixeiras que nos explico las rutas que hace por toda la costa. Nos encantó la idea y allí fuimos, con Paulo y su sobrino, las mochilas, el buggi y nosotros. Rumbo a Jeri, en dos días.

Como Paulo decía, “es una gran aventura”. 300km por la playa, la mejor autopista de la costa. Cruzamos ríos, esperamos la marea baja, nos perdimos, nos quedamos encallados en la arena…en fin, un viaje súper chulo. Dormimos en Ilha do Guajiru, parecía un pueblo fantasma pero en temporada se pone a tope. Por cierto, Moncho se quedo encantado porqué pudo conducir el bugui varios tramos, y su sonrisa hacía valer todo lo que costaron los transportes en el país.

Cuando llegamos a Jeri estábamos muy contentos, todo el mundo nos había contado maravillas de este sitio.  La verdad es que es un pueblo encantador, con las calles de arena, tiendecitas, bares, muchos hostales monos…pero la temporada baja lo hace un poco mas aburrido. No hay viento en esas fechas y Moncho se quedó chafadísimo porque llevaba meses hablando de cuando supiera hacer kite surf. Se quedo sin  su curso y estuvimos en Jeri, una vez más, relajándonos, comiendo y bebiendo. Ah, también hicimos otra excursión en buggi y  sandboard.

La cosa empezó a ser cómica cuando pretendimos movernos para ir a los Lençóis Maranhenses, una vez más no se podía llegar en autobús. Nos pusimos de acuerdo con una pareja para coger juntos un transporte privado directo y bien de precio, pero nos dejaron colgados en el último momento, así que tuvimos que coger varios transportes para llegar. Lo cosa fue así: primero un 4×4 (jardineira) hasta los topes, y hasta los topes significa ir 16 personas en el coche,  hasta Camocim. Allí cogimos una furgoneta que nos dejó en Parnaiba. Pasamos la noche allí y por suerte encontramos otro viajero para compartir gastos y cogimos otro jeep que nos llevó hasta Caburé, donde cogimos una lancha hasta Barreirinhas. Todo fueron menos de 200 km, y no os mentimos si os décimos que fuimos por la vía rápida.

Ya, por fin en Barreirinhas, preparamos nuestra visita a los Lençóis, lamentablemente, no hicimos el trekking a través de las dunas porque ya no teníamos suficientes días y Claudia no estaba muy fina después de toda la movida.

Los Lençóis es algo realmente impresionante. Una maravilla de la naturaleza. Y la excursión hasta allí fue una vez más una auténtica aventura, cruzando ríos, pasando por la jungla en un camión adaptado para el terreno en plan paris-dakar.

Rematamos la región del Maranhão en São Luís. Una ciudad colonial muy especial. Si bien se está cayendo a trozos eso le da un aire enigmático muy auténtico. Estuvimos un par de días callejeando y disfrutando de la cultura pre amazónica, con mucho mestizaje y música negra. Era impresionante ver un pelourinho (centro histórico) lleno de colores pero a su vez tétrico por el abandono sufrido.

Dejamos atrás el nordeste y las playas y nos fuimos a ver a nuestros amigos Roberto y Cati a São Paulo. La ciudad es enorme, impresionante. Da la sensación de que se mueve muy rápidamente y crece sin medida. Todo está lleno de edificios altos de oficinas y viviendas. Se percibe que se está convirtiendo en una gran potencia económica en Suramérica y es un gran contraste con la otra parte del mismo país que conocimos. Cati y Roberto fueron unos anfitriones excepcionales. Nos sentimos muy a gusto y literalmente como en casa. La sensación de tomar el desayuno en pijama viendo la tele un domingo hacia mucho que no la vivíamos. Estuvimos paseando a los perros en el parque, cenando pizza y tomando algo en el bar de moda, en fin,  todo muy “normal”. Nos encantó estar con ellos.

En definitiva, en Brasil disfrutamos muchísimo en aquellas playas kilométricas, salvajes y solitarias. Las caipirinhas saben mucho mejor allí y la samba en directo en Jeri nos encantó. Aprendimos a chapurrear el portugués y disfrutamos mucho hablando con la gente en un mezcla de catalán-francés-español. Tuvimos cierta mala suerte con el clima y los precios que no esperábamos (sobretodo para movernos), pero como decimos siempre estamos encantados de haberlo vivido, pues este viaje no estaba pensado para ser fácil sino para poder vivir una experiencia completamente nueva, y Brasil desde luego lo ha sido. Eso sí, la próxima vez que volvamos iremos algo más holgados de dinero!

Nuestra experiencia en Colombia está siendo cuando menos diferente, os contamos en próximos episodios de los Backcouple!

Besos a todos!

M&C

De Recife a Canoa Quebrada, Brasil. Volvemos al trópico

junio 25th, 2011

Después de 4 meses sin pisar una playa decente nos moríamos de ganas de ir a Brasil, el paradigma de playa, sol, relax y buena vida. Escogimos nuestro destino cuidadosamente, queríamos sólo playa y aventura, y por eso fuimos al nordeste. Como colofón debíamos encontrarnos con nuestro buen amigo Edu, quien por trabajo estaba un tiempo en el país y decidió pasar las vacaciones de semana santa con nosotros.

Al llegar a Recife nos alquilamos un coche y fuimos hacia Pipa, capital del surf el en nordeste y pueblecito encantador por excelencia. Nos dedicamos a pegarnos la buena vida durante unos días de descanso de trabajo incesante en el caso de Edu y de actividades en el nuestro. Fuimos también como no a estrenar las olas del lugar. A Edu se le dio de coña y estoy seguro que continuará, igual que a Claudia, no puedo decir lo mismo de mí, que parezco haberme estancado desde los primeros días que lo probé. Fue como siempre muy divertido y además había un ambientazo. Durante nuestra estancia conocimos a María José, medico española viajando un tiempo por sur América, e hicimos tan buenas migas que nos fuimos todos juntos a Porto Galinhas.

Porto Galinhas resultó ser el epicentro de los domingueros brasileños, y su playa, conocida por tener piscinas naturales de coral estaban a reventar. Aún así nos lo pasamos bien y además el tiempo estuvo fenomenal. Bueno, no lo hemos comentado, pero para variar, era el mes del monzón, el único mes del año que llueve en el nordeste, menuda mala suerte! La mayoría de días ha estado diluviando!!

Tras dejar a Edu en Recife de nuevo para coger su vuelo a DF nos encaminamos hacia Natal, no tanto por gusto como por pragmatismo, pues las conexiones en esa parte del país son un desastre y te tiras 4 horas para hacer 100 kilómetros( más adelante tendríamos serios problemas con eso).

En Natal disfrutamos de nuestro primer paseo en bugui, aunque sea una turistada allí la verdad es que es una pasada! Lo más gracioso fue llegar al hostal y ver que el dueño estaba completamente chalado, a las 3 de la mañana puso la música a toda maquina emborrachándose con sus amigos, y como la habitación no tenia ventanas nos comimos la fiesta con patatas toda la noche. Ah! Se me olvidaba, si bien Brasil es un país carísimo( más que España en muchas cosas) , en esta zona tocan muy bien la langosta, y como hay muchas es barato, así que nos pegamos un festín digno de mención!

Seguimos ruta hasta Canoa Quebrada, un pueblecito tipo Pipa aunque más conocido por los locales. Canoa estuvo bastante bien, en plan tranquilos pasando los días en la playa, viendo el fútbol, leyendo… en fin, empezábamos a ver que entre el mal tiempo y lo caro que es hacer cosas nos aburriríamos un poco, y lamentablemente así fue. Sin embargo, el hecho de encontrarnos en Pipa con un buen amigo y alguna sorpresita más que nos deparaba el futuro hizo que Brasil mereciera una visita. Os seguimos contando como nos fue por la costa del nordeste en el próximo post.

Un abrazo a todos!

M&C