Archive for the ‘Bolivia’ Category

El lago Titicaca, La Paz y las Pampas, Bolivia. El tesoro escondido de América

Sábado, mayo 28th, 2011

Hola a todos!

Tras una fugaz visita a la terminal de autobuses de La Paz decidimos ir directamente al lago Titicaca, en la frontera con el Perú. Copacabana es el nombre del pueblo más grande de la zona. Si todo país ha de tener un punto negativo, para nosotros fue Copacabana, el principal pueblo de la zona. Teníamos muchas expectativas al respecto y nos decepcionó un poco. El pueblo era un paraíso perrofláutico con poco más que hacer que estar tirados en una playa en la que además hacía bastante frío. Pues continuábamos a 4.000m de altura. La visita a las ruina incas situadas en la Isla del Sol, en el centro del lago, dejaban bastante que desear. Lo que queda está totalmente destruido y hay muy pocos restos de la civilización inca.  Nos dimos cuenta que no es más que una parada estratégica antes de entrar en Perú, cosa que no íbamos a hacer. Hay que decir que aunque sea un sitio muy turístico, aun se puede apreciar la cultura genuina de la zona, eso estuvo bien.  Y el atardecer en el lago es bastante bucólico.

Llegamos a La Paz después de dos días y ya para quedarnos a visitar la capital de Bolívia. Desde luego es una ciudad que no te deja indiferente, no se puede decir que es bonita pero desde luego es especial. La manera en que está estructurada la ciudad es una locura. Única en el mundo. El centro es pequeño, situado en un valle. Alrededor, en las laderas de las montañas hay cientos o mejor dicho miles de casas construida de forma desordenada y como sin terminar ( nos dijeron que si las terminaban les cobran impuestos). De noche parecía un árbol de navidad y de día es un caos de coches y furgonetas tipo bus que llevan a la gente a trabajar al centro. Todo es muy peculiar en Bolivia, imaginaros la capital.

Además de visitar la ciudad, hicimos el famoso descenso por la Death Road (Claudia odia ese nombre, estaba acojonada). Te suben en furgoneta hasta 4.700m y de allí coges una bici bien preparada para bajar a 1.000m en unas 3 horas. Es una experiencia bestial. Al principio las montañas están nevadas y  a medida que bajas va cambiando la vegetación y el clima hasta llegar a la selva de Coroico con muchos árboles frutales y todo verde alrededor. La carretera no se llama así porque sí. Es de infarto. Antes la hacían circulando todo tipo de vehículos y en los dos sentidos. Ahora, por suerte, han construido una carretera nueva y en esta no hay casi tráfico. Pero el vértigo de ver a un lado un precipicio de cientos de metros, aderezado con coches a bajo destrozados le da un punto de riesgo importante.

Después de unos días por allí, volamos a Rurrenabaque para conocer la Amazonía y las Pampas bolivianas. EL pueblecito en la ribera nos pareció encantador. Con clima tropical, todo verde, la gente con chancletas, república bananera total. Nos dimos cuenta de lo que echábamos de menos el sudeste asiático.

Decidimos hacer una expedición a las Pampas de 3 días recomendado por nuestro amigo Francesc, de la Ruta Baobab, y fue impecable. Además coincidimos una vez mas con un grupo majísimo en el que también estaba Jeremy, a quien conocimos en la expedición al salar de Uyuni.

Fueron tres días yendo en lancha por la Pampa inundada formando afluentes entre la espesa vegetación selvática, dicen que muy parecido al Matogrosso brasileño. Cada día veíamos caimanes, tucanes, monos de todo tipo, y aves súper exóticas. Dormíamos en una cabaña a varios metros del suelo y por las noches veíamos caimanes en la oscuridad, que se distinguen por los ojos rojos que brillan cuando los iluminas con la linterna, muy auténtico. Incluso un día fuimos a pescar pirañas, a Claudia se le dio de coña y pescó, pero yo me cargué el anzuelo a los cinco minutos y me dedique a hacer fotos, no creo que durara mucho en una isla desierta….

Bolivia ha resultado ser uno de nuestros destinos favoritos, y eso que nos hemos dejado un montón por ver! Su gente, su riqueza natural y cómo está enfocado el turismo nos ha alucinado. Hemos viajado de forma muy activa y hemos disfrutado muchísimo!

Muy a nuestro pesar, no seguiremos la ruta hacia Perú y Ecuador porque tenemos muchas ganas de conocer Brasil, así que nuestros pasos siguen hacia el noreste, os contamos como nos ha ido en próximos episodios!

Besos a todos,

M&C

De Villazón a Uyuni y Sucre, Bolivia. Caminando sobre el cielo

Miércoles, mayo 18th, 2011

Hola a todos!!

Nos despedimos de Argentina y cruzamos la frontera a pie de La Quiaca a Villazón. Esto es algo que siempre nos ha gustado. Los pueblos fronterizos son super extraños, con un montón de gente entrando y saliendo, vendiendo de todo, casas de cambio y policía, mucha policía. No tenemos fotos, tampoco somos reporteros de la CNN o algo así. Pero bueno, el rollo de ir con la mochila y caminar de un país a otro es bastante exótico, o no?

Ya en Villazón, cogimos un tren rumbo a Tupiza desde donde habíamos decidido empezar la expedición al Salar de Uyuni(gracias una vez más a Víctor y Vero y Meli y Tito!). Esperando el tren fuimos a comer al bar de al lado de la estación. Había carne y pensábamos que por proximidad sería igual de buena que la argentina, pero no…unos kilómetros separan dos países totalmente diferentes en cultura, gastronomía, paisajes y en definitiva, un mundo entero. Estábamos entrando en un país de verdadera aventura, donde las carreteras son de tierra en vez de asfalto, dónde al burro lo llaman el Toyota boliviano y la gente viste con la ropa tradicional y llevan los niños al hombro. Es un país muy especial y nos dimos cuenta ya al principio que era lo que echábamos de menos de viajar, de la comodidad uno se cansa rápido, aunque parezca mentira.

Fue llegar y besar el santo. Enseguida teníamos un grupo montado para salir al Salar. El grupo éramos Jeremy y Marky de USA, Kate de Canadá y Helmut y María, de Bolivia, que se encargaban de conducir y cocinar respectivamente. El coche completito, era un mix muy divertido.

La ruta consiste en ir de Tupiza a Uyuni pasando por desiertos, montañas, poblados perdidos y lagunas increíbles. Y todo a una altura de entre 4.000 y 5.000m.  La guinda final es el Salar de Uyuni, una de las maravillas de la naturaleza más conocidas de Suramérica.

Fueron cuatro días increíbles. Realmente parecía que estábamos en otro planeta. Impresionante los paisajes y kilómetros y kilómetros son nada. Íbamos con gasolina extra y agua para todos los días, una expedición en toda regla. Un día se pinchó la rueda dos veces y flipando con Helmut arreglando la goma de la rueda como si fuera lo más normal, que apañado el tío. Nos levantábamos cada mañana sobre las cuatro con un frío tremendo veíamos el amanecer en aquellos parajes, es que cuando lo pensamos nos damos cuenta de lo especial que era. Por no mencionar las noches estrelladas. Ahora lo podemos decir, no hemos visto tantas estrellas en nuestra vida.

Por lo demás con la gente estuvimos genial, muy buen rollo y buenas charlas, bromas, bailes en el coche. María, la cocinera, nos cuidaba como una mamá, dándonos chupachups y todo.  Y al final llegamos al maravilloso salar. El amanecer fue una pasada y cuando por fin salió el sol y empezaba a hacer mas calorcito, caminamos por ahí como si fuera el cielo. El horizonte no se veía y el cielo se juntaba con el suelo por los colores y el agua de las lluvia.

Moncho se volvió loco con el rollo de los efectos ópticos y las fotos.

También estuvo super flipado durante los cuatro días filmando todo. Se sentía como un reportero del National Geographic. Todo el rato me pedía que le sacar fotos al lado del 4×4 como si lo condujera él. Buenísimo. Fue una excursión o mejor dicho, expedición como le gusta decir a Moncho, inolvidable. Una verdadera aventura y experiencia genial.

Saliendo de Uyuni nos dirigimos a Sucre. Una de las ciudades más bonitas que hemos visto hasta ahora. Fue toda una sorpresa. El barrio histórico era como estar el la peli del Zorro., todo pintado de blanco, calles en laderas de montañas contrastando el verde de la vegetación con el blanco de las paredes. Es una ciudad tranquila, segura, agradable, encantadora. Encontramos un par de restaurantes buenísimos y baratísimos y estuvimos allí la mar de bien.  Pasamos los días paseando por la ciudad, descubriendo rincones y cuidando el cuerpo comiendo bien y bebiendo cerveza Huari. Coincidimos además con amiguetes que habíamos hecho en argentina así que muy bien.

En el próximo post os contamos el resto de nuestra aventura por Bolivia, un país que nos ha marcado y mucho.

Besos a todos!

M&C